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Nuevas perspectivas sobre el estres, la depresion
Katherine Benziger, Ph.D.

Recientemente se ha publicado bibliografía – incluyendo un artículo de dos partes del New England Journal of Medicine sobre las “Manifestaciones clínicas y bioquímicas de la depresión en relación con la neurobiología del estrés”, de los Dres. Philip Gold, Frederick Goodwin y George Chrousos; y Why Zebras Don't Get Ulcers (“Por qué las cebras no tienen úlcera”) del Dr. Robert M. Sapolsky – que sugiere una importante conexión directa entre el estrés y la depresión. En esta respuesta, quisiera explorar esta conexión un poco más; proponer un modelo de depresión que identifique un Continuo Depresivo; e identificar y explorar las interrelaciones entre tres factores claves que en apariencia determinan si un individuo sufre de depresión leve, moderada o severa (en cuanto a síntomas). Estos tres factores son:

1. la clase, volumen y gama de agentes estresantes a los que ha estado expuesto el individuo;
2. la duración de su exposición a estos agentes estresantes
3. un rasgo psicológico innato, un nivel de excitación naturalmente elevado (ver las observaciones de Hans Eysenck al respecto de la introversión), el cual en ciertas situaciones hace que el individuo sea más vulnerable a la depresión.

Una característica importante de este análisis es que busca vincular las actuales observaciones psicológicas y neurofisiológicas con los conceptos de Carl Gustav Jung sobre individuación y desvío de tipos, una experiencia que ya hemos estudiado durante dos décadas en más de 10.000 individuos activos en diversos segmentos de la fuerza de trabajo. La individuación se entiende como el proceso interno de búsqueda de plenitud (la valoración, el desarrollo y el uso, con cierto grado de comodidad, de las cuatro funciones, además de los procesamientos introvertido y extravertido) siendo fiel a los propios dones naturales y dominancia natural. La desvío de tipos, según Jung, sucede cuando un individuo suele tener predominancia e identificación con uno de sus auxiliares, o en forma alternativa, con su función inferior. Según Jung, este tipo de confusión interna en cuanto a ese elemento del self[1] denominado “tipo” solía conducir a trastornos neuróticos mientras el individuo no retornara a su verdadera inclinación (Jung, Psychological Types, pág. 415-416).

Si bien han sido numerosos los médicos, psiquiatras y psicólogos que han contribuido al desarrollo y la comprobación de este modelo, son tres las fuentes primarias que han sido más útiles: The Psychotherapy of Depression: A Self Confirmation Model (“La psicoterapia de la depresión: un modelo de auto-confirmación”) de John D. W. Andrews, Ph.D.; Who Gets Sick? (“¿Quién se enferma?) de Blair Justice; y Crossing to Avalon (“En dirección a Avalon”) de Jean Shinoda Bolen. Los tres procesos identificados por estas fuentes bibliográficas son, en cuanto a su relación causal con la depresión:

1. ISG o Globalización interna estable:
2. Repliegue de conservación e
3. Identificación con la persona.

La ISG es un proceso psicológico interno, una forma muy específica y estable de auto-diálogo, en donde el individuo responde en forma previsible al estrés que su entorno manifiesta con resistencia o feedback negativo a su self o tipo auténtico, de la siguiente manera: (1) haciendo una introyección para culparse sobre lo que ha hecho mal; (2) inmediatamente extendiendo la culpa mediante la afirmación de que siempre hace esa tarea mal; y (3) por último, yendo de lo particular a lo general, transformando la afirmación “Esto siempre me sale mal” en la generalización de “Todo me sale mal – Nada me sale bien”. (véase Andrews y Justice).

El repliegue de conservación es una respuesta “de segunda instancia” ante una crisis del sistema nervioso autónomo: la primera respuesta es la Confrontación o la Evasión. Mientras que la confrontación o evasión se usan cuando la crisis/agente estresante es algo a lo que el individuo puede responder con éxito recurriendo a un poco más de energía, el repliegue de conservación se emplea cuando la crisis/agente estresante son percibidos como “abrumadores” o “insolubles”, de manera tal que la única esperanza de supervivencia estriba en que el individuo cierre su sistema lo más posible para conservar energía, alimento, agua y oxígeno hasta que pase la crisis (por ejemplo, en el caso de una hambruna o el Holocausto infringido por los ejércitos nazis). (Véase Justice).

La identificación con la persona es un proceso psicológico interno en el cual un individuo se identifica cada vez más con atributos y competencias que no son parte integral de su self natural, sino que son útiles para el yo en cuanto son validados, aceptados o recompensados por el entorno más que los atributos y competencias vinculados al verdadero self. Nuevamente, en tanto el “tipo” se entiende como un elemento del self, puede afirmarse que una manera en que un individuo se identifica con la persona es desviando su tipo. Bolen asevera que con el transcurso del tiempo, la identificación con la persona puede conducir a una despersonalización del individuo, “un síntoma de cierta gravedad, que se relaciona con sentirse que uno no es auténtico, que se identifica con la persona o máscara que lleva puesta, o con el papel que está jugando, o con el esfuerzo de ser acorde con lo que esperan los demás, al tiempo que… se niega lo que es realmente importante a nivel personal” (véase Bolen, pág. 171 y 249). Una vez más, históricamente se ha observado al estrés como algo predominantemente emocional, siendo que el agente estresante es, en este caso, la invalidación de algún aspecto del auténtico self del individuo.

ESTRÉS Y DEPRESIÓN

Se ha sugerido que existe una importante conexión entre el estrés y la depresión. Tomando esta proposición como axiomática, me gustaría explorar dos interrogantes a los que esta afirmación da origen:

1.¿Existen experiencias que puedan categorizarse como “estresantes”, y que en la bibliografía no se identifiquen con unidades de cambio de vida (LCU), que según puede demostrarse, pueden activar la depresión?
2. Siendo que la depresión se diagnostica y se vive a lo largo de un continuo (leve, moderado o severo), con el transcurso del tiempo, ¿es el volumen de estrés por sí solo suficiente para determinar qué tan deprimido está el individuo? ¿O existen rasgos innatos que predispongan a la depresión o a la depresión severa (por ejemplo, como se ha demostrado que la personalidad del Tipo A predispone al individuo a tener problemas cardíacos)?
PREGUNTA 1 - ¿Existen experiencias que puedan categorizarse como “estresantes”, y que en la bibliografía no se identifiquen con unidades de cambio de vida (LCU), que según puede demostrarse, pueden activar la depresión?

Nuestras observaciones a lo largo de diez años de trabajo con 10.000 individuos, muchos de ellos en etapas variadas de depresión, indica que sin duda hay agentes estresantes típicos adicionales que deben incluirse al momento de vincular el estrés con la depresión. En términos más específicos, hemos notado que la falta de ajuste entre el entorno de un individuo y el elemento del self al que Jung se refiere como “tipo” genera una experiencia continua de vida caracterizada por lo que parecen ser obstáculos interminables manifestados desde la resistencia y el rechazo crónicos. Aquí “tipo” se define primariamente como el dominante natural o función dominante (Jung) del individuo y su nivel de introversión (Jung y Eysenck). La validación o invalidación de otros aspectos del self, tales como la raza y el sexo, bien pueden tener una relación similar, pero no fueron objeto de estudio de nuestro grupo.

Se encontró resistencia en aquellos individuos cuyo “tipo” no estaba modelado ni recompensado, y era víctima de castigos abiertos por parte de personas clave, figuras de autoridad y organizaciones.

Se observó rechazo en aquellos individuos que habían sido abandonados o menoscabados porque su “tipo” no era acorde a un estándar, norma o patrón deseado, y/o cuando su función interior era desacreditada.

Se observó que tanto la resistencia como el rechazo conducían a sus víctimas a tomar decisiones conscientes o inconscientes para adaptarse en desmedro de su “tipo” natural, desarrollando y empleando competencias pertinentes a sus funciones no dominantes. De hecho, nuestras observaciones han demostrado que, en Estados Unidos, cuyo patrón general consiste en privilegiar a los individuos extravertidos con predominancia de la función de pensamiento en primer lugar, y a los de predominancia de la función de sensación en segundo lugar, hasta el 70% de los que carecen de dones naturales en estas funciones se adaptan para desarrollar y usar las funciones de pensamiento y sensación con una modalidad extravertida para poder encajar en la sociedad y recibir recompensas. Este tipo de adaptación es lo que Jung denomina desvío de tipos. En “Maximizando...Thriving in Mind” nos hemos limitado a llamarla “adaptación”. Jean Bolen se refiere a este concepto con el término “identificación con la persona”. Para los fines de este análisis sobre contextos y procesos activadores de la depresión, se tomará los tres términos como idénticos entre sí.

Es interesante notar que cuando un individuo desvía su “tipo” durante un tiempo, la resistencia externa hallada en el entorno no es la única resistencia que da forma a su estado mental. Según los trabajos del Dr. Richard Haier de la Universidad de California del Sur, San Diego, es muy probable que aquellos que se adaptan para usar una función no dominante en forma predominante, y que disminuyen el nivel de resistencia aparente en su vida porque experimentan la aceptación y la recompensa por las nuevas competencias que han desarrollado, siguen sufriendo resistencia a nivel interno. Las observaciones de Haier señalan que el nivel de resistencia entre las neuronas dentro del espacio sináptico a través de él es mucho mayor en las áreas donde se alojan las funciones auxiliares e inferiores. De hecho, si Haier está en lo cierto, el uso de funciones/modos no preferidos es capaz de consumir, por segundo, cien veces más energía. Esta alta resistencia interna se manifiesta como fatiga y concentración deficiente.

Otro trabajo presentado por el Dr. Karl Pribram y otros, publicado y resumido en “Bases fisiológicas y neurofisiológicas de los conceptos jungianos: bibliografía comentada” sugiere que cada una de las cuatro funciones tienen su propio mecanismo de selección, el cual percibe el entorno de manera distinta. Esto sugiere que para alimentar nuestro “tipo” natural no sólo debemos desarrollar y utilizar las habilidades relacionadas con él, sino que también debemos operar en un entorno que incluya características percibidas por nuestra función natural. Es más, aquellos entornos con poco contenido percibido o valorado por nuestra función natural serán interpretados como entornos “sin sentido”.

Es importante ver cómo estos dos conceptos se conectan. Para nosotros, un entorno carece de sentido cuando no es acorde con nuestro “tipo”, y cuando está formado por características que no son percibidas de inmediato por nuestra función natural. Con el mismo criterio, las tareas que son “naturales” para ese entorno (el que no coincide con nuestro “tipo”) exige un uso intenso de nuestras funciones no dominantes, lo que genera una resistencia interna que se traduce en fatiga, irritabilidad y por último agotamiento.

Este tipo de experiencia de vida es lo que Bolen denomina “la tierra yerma”. La diferencia es que Bolen describe su “tierra yerma” como un territorio donde predominan las funciones de pensamiento y sensación, y faltan los contenidos y experiencias vinculados con el Sentimiento y la Intuición (véase Bolen, pág. 169-189, en particular las pág. 169, 179, 181 y 185). A partir de nuestras observaciones, las afirmaciones de Bolen hacen referencia a la tierra yerma que con más frecuencia se encuentra en la sociedad moderna, dadas las presiones de adaptación antes mencionadas. Si se toma una perspectiva teórica más amplia, sin embargo, un “Pensador” extravertido natural se encontrará con su propia “tierra yerma” si se lo obliga a pasar un tiempo con un grupo de sanadores entregados a la espiritualidad. Muchos “Pensadores” lo son sólo en apariencia: en realidad son individuos que están desviando su “tipo”, y que tienen la Sensación, la Intuición o el Sentimiento como funciones dominantes. Cuando esto sucede, es natural que estos individuos manifiesten una sensación de vacío, porque no reconocen ni utilizan su verdadero “tipo”.

Serán de utilidad algunos ejemplos extraídos de nuestro propio trabajo. Para los que no estén familiarizados con nuestra versión del modelo de Jung, que incluye actualizaciones del campo de la neurofisiología, los ejemplos a continuación se basan en: (1) una premisa recomendada por el Dr. Karl Pribram, M.D. Ph.D., de que la función de pensamiento se aloja en el Lóbulo Frontal Izquierdo, la intuición en Lóbulo Frontal Derecho, la sensación en la Convexidad Cortical Posterior Izquierda, y el sentimiento (es decir, la función de sentimiento, no las emociones manifestadas desde las estructuras límbicas) en la Convexidad Cortical Posterior Derecha; y (2) el trabajo de Hans Eysenck que vincula la extraversión y la introversión con niveles de excitación innatos disímiles. Hemos estudiado la relación entre las observaciones de Jung y las de Eysenk y creemos que describen el mismo aspecto de la conciencia. Para los que no estén familiarizados con el trabajo de Eysenck, sus descubrimientos contra-intuitivos demuestran que aquéllos con muy altos niveles de excitación, que por segundos captan más que el individuo promedio, y tienen una mente parecida a una cámara con gran apertura, se ven obligados en ciertas situaciones y a lo largo del tiempo, a cerrarse al exterior para procesar la enorme cantidad de información que han incorporado. Estos individuos evolucionan como introvertidos. Por oposición, los que tienen niveles de excitación menores que el promedio, y que en comparación captan muy poco porque apenas están “despiertos”, buscan estimulación en forma agresiva para “despertar”. Es interesante cómo estas raíces de las cuatro funciones y las dos “direcciones” postuladas por Jung sugieren y explican por qué Jung creía que el nivel de extraversión o introversión de un individuo era primordial o más importante para su sentido del “self” que el uso de su función dominante. El individuo debe estar despierto y atento a su mundo (con un nivel de excitación cómodo y funcional), antes de abordar cualquiera de sus funciones.

Los siguientes ejemplos de Desvío de Tipos (que se incluye dentro del concepto de “identificación con la persona”) serán de utilidad para el lector. Aunque estos ejemplos se presentan en una forma general, parten de la experiencia clínica y las observaciones de la autora.

Ejemplo #1: una mujer extravertida con predominancia de la función de sentimiento que desarrolla una persona con la función de Sensación y se identifica con ella.

En su infancia, este mujer recibe recompensas de sus padres y maestros cuando cruza el cuerpo calloso para desarrollar y desempeñarse de acuerdo con la función de Sensación. Como el cuerpo calloso se ha mielinizado en la sección posterior de la corteza, este cruce o adaptación es relativamente sencillo y no presenta complicaciones. Además, el hecho de que las dos funciones estén inmediatamente adyacentes la una con la otra, y tan bien conectadas, le permite moverse entre las dos zonas una y otra vez. Entonces al principio utiliza las dos funciones, motivada por su dominancia natural a armonizar y conectarse con los demás, a complacer al otro. Se adapta para desarrollar competencias en la función de sensación. En base al modelo fisiológico sugerido por Karl Pribram, esta función de sensación no sólo se destaca en el cumplimiento de tareas que impliquen hallar y manipular objetos, sino también realizar rutinas secuenciales, ortografía, definiciones y aspectos denotativos del lenguaje. Con esas aptitudes, la niña en cuestión se destaca en la escuela en las tareas de combinar elementos, memorizar y responder a cuestionarios del tipo “verdadero o falso”; además, aprende a cocinar y a coser, y a mantener la casa limpia y ordenada. Con los años sucede algo que es habitual: aprende más habilidades en el auxiliar que ha adoptado como su persona, en desmedro de las habilidades que puede llegar a aprender en su función dominante.

Ejemplo #2: un hombre extravertido con predominancia de la función de sentimiento que desarrolla una persona con la función de pensamiento y se identifica con ella.

Este hombre, con dones naturales para relacionarse socialmente y armonizar con los demás es el rey de la fiesta cuando es fiel a su “tipo”. Su muy alto nivel de extraversión, junto con su capacidad natural (anclada en la función de sentimiento) de “leer” las señales no verbales de los otros, y por tanto, sus opiniones de él, lo llevan a tratar de ser “lo que quieren que sea”, “un hombre de verdad”. Un caso así fue el de un hombre que se recibió de abogado, motivado por su tendencia natural a ayudar a los demás. Se obligó a estudiar y dominar el derecho (cuyos contenidos están vinculados con el pensamiento y la sensación) y a ejercer como fiscal de distrito. Cuantas más recompensas recibía por sus logros, más continuaba ejerciendo el derecho, lo que lo enfermaba y confundía cada vez más. Para la edad de 40 años, consumía muchas bebidas alcohólicas y tomaba medicamentos de venta libre para mantenerse en pie (para superar la fatiga provocada por abusar de sus modos no preferidos). El sueño de su niñez de llegar a ser un veterinario se esfumó, y su talento de ayudar a los niños y actuar como su mentor pasó inadvertido. La sociedad, la facultad de derecho y su empleo le indicaban que él era un triunfador que usaba la lógica para resolver problemas. Para la edad de 42 años ya se había separado de su esposa y su familia, y sufría de un agotamiento constante. Para la edad de 45 años, ya se había hundido en la “crisis de los 40”, en la depresión.

Otro ejemplo es el de un hombre con las mismas características que trabaja en un banco y se esfuerza por escalar posiciones en lo laboral. Como hombre con predominancia en la función de sentimiento, tal vez no haya terminado los primeros años de la universidad, y por tanto carece de un título y o bien no ha recibido capacitación alguna. Sin embargo, se esfuerza por triunfar modelando su conducta según la de las personas que ve en puestos jerárquicos. Sacando ventaja de sus sólidas habilidades de relación, que son naturales en él, se transforma en integrante del equipo clave de ejecutivos. Cuanto mejor modela su conducta, mejor y más rápido aprende a imitar la función de pensamiento. Cuanto mejor la imita, más rápido y más asiduamente recibe recompensas por su poderío lógico al manejar un contrato o negociar un acuerdo. Dado que su éxito lo ubica cada vez más en situaciones donde la competencia alimenta sus necesidades de estímulo (su extraversión), poco se da cuenta que de hecho no está “razonando bien”. Después de todo, los que han triunfado antes que él, que parecen ser “pensadores” natos, le han dicho que él “razona bien”. Y ellos saben. Pero el costo de esta clase de desvío de tipos es muy alto. Una de las consecuencias es el alcoholismo, como ya lo mencionó Jung a un amigo del fundador de Alcohólicos Anónimos. Otra es la depresión progresiva.

Una vez más, una crisis similar a la descrita por Bolen, es decir, una crisis que obligue al individuo a abandonar el camino falso, a reconocer lo que tiene verdadero sentido para su “tipo”, es capaz de lograr que el individuo se encarrile dentro de un curso de vida emocionalmente sano.

Ejemplo #3: un hombre introvertido con predominancia de la intuición que desarrolla una persona de pensamiento y se identifica con ella.

Mientras que los extravertidos son vulnerables al desvíode tipos porque los atrae llegar a posiciones competitivas y triunfadoras que los ubiquen en donde está la acción y el estímulo, los introvertidos están dispuestos a desarrollar y depender de sus auxiliares parcialmente por otra razón, si la teoría de Jung con respecto a la introversión es correcta.

Jung creía que en términos generales la mayoría de los individuos usaba por lo menos un auxiliar para respaldar su talento natural. Sobre la base de esta hipótesis, observó que los extravertidos tenían más tendencia a extravertir su talento natural (es decir, usarlo en su relación con el mundo y su entorno), e introvertir su auxiliar (es decir, emplearlo para los procesos internos). En cambio, los introvertidos tendían la tendencia opuesta: introvertían su talento natural y extravertían su auxiliar. En este caso, los introvertidos tienen una inclinación natural a utilizar un auxiliar en lugar de su talento natural en su relación con el otro y su entorno. Es más, si el entorno valora el auxiliar más que el talento natural, es posible que perciba al introvertido como alguien naturalmente dotado para ejecutar las tareas que corresponden al auxiliar.

Es posible que ese sea el caso de un hombre introvertido e intuitivo con un auxiliar de pensamiento muy desarrollado. Este individuo introvierte su intuición, utilizando la imaginación para concebir nuevas opciones y posibilidades dentro de sí, pero extravierte su auxiliar de pensamiento para relacionarse con el mundo a través del análisis lógico y la capacidad de resolver problemas. Dado que el pensamiento está conectado con la intuición por el mismo “puente” que conecta las dos porciones de la convexidad cortical posterior, le resulta relativamente sencillo comunicarse con la función de pensamiento, aunque le resulte más difícil utilizarla. Además de esto, si la función de pensamiento de este individuo ha sido modelada y fomentada al máximo (si concurrió, por ejemplo, a una escuela de sacerdotes jesuitas y luego a una universidad como Princeton o Harvard durante cuatro años) y su entorno actual prioriza el pensamiento, es muy probable que este individuo se identifique más con sus habilidades desarrolladas dentro de la lógica, en desmedro de su capacidad para dibujar o escribir poesía o relatos fantásticos.

Es más, con el transcurso del tiempo, se ha dado que algunos de estos hombres tan creativos han caído en una especie de afección maníaco-depresiva. Por eso registran una experiencia interna de depresión entre leve y moderada durante los períodos en que dan predominancia a su auxiliar en la función de pensamiento. Esto se contrasta claramente con la experiencia interna de felicidad, esperanza y creatividad que se manifiesta cuando el entorno estimula su imaginación (en primavera), o cuando se hallan en una situación donde pueden usarla para crear una obra importante, como ser, un cuadro, un libro o una teoría. Para el mundo exterior, esta última manifestación es maníaca. Mis propias observaciones de varios hombres en estas circunstancias indican que si para regresar a su “tipo” natural el individuo debe recurrir a un “exceso” de energía, esto muy probablemente se deba a que sabe que este regreso no es definitivo, y que en algún momento habrá de retornar a su posición de desviación, donde dominará su auxiliar de pensamiento durante meses y meses.

Ejemplo #4: una mujer introvertida con predominancia de la función intuitiva que desarrolla una persona de pensamiento primero, y una persona de sensación después y se identifica con ellas.

Esta mujer probablemente haya tenido una infancia como “marimacho”, y haya sido una niña afecta a correr, saltar y trepar. Si su entorno desaprueba esta tendencia y recompensa su auxiliar de sentimiento como virtud femenina, durante su niñez es probable que desarrolle cierta fortaleza en la función de sentimiento. Lo más típico, sin embargo, para las mujeres de clase media, es que una vez que maduró el cuerpo calloso en el área de los lóbulos frontales, habrán de cruzarlo igual que su contrapartida masculina, para desarrollar y usar la función de pensamiento, que tanto es apreciada en los ambientes académicos y profesionales. De hecho, en su época escolar y al inicio de su vida profesional, esta mujer es sumamente vulnerable al influjo de las gratificaciones que dan los logros (buenas notas, recompensas monetarias, becas, viajes), y por tanto deja de lado el desarrollo de su talento natural, que es la intuición. Son múltiples los factores que contribuyen a esto: el entorno, que le manda mensajes de que ella es más inteligente que la mayoría de las mujeres (por ejemplo, en base a la evaluación que hacen los “pensadores”, que ven a las mujeres con predominancia del sentimiento); y el hecho de que hay muy pocas mujeres con profundo desarrollo de la intuición que hayan permanecido fieles a su “tipo” y puedan modelar este modo de funcionamiento para sí. Entonces, para la edad de 30 a 35 años, será proclive a sufrir de la fatiga y el estrés que surgen por adaptarse alejándose del propio “tipo”. Es más, en su confusión por encontrar un camino que dé resultado, esta mujer es capaz de acudir a un terapeuta con predominancia del sentimiento, o también ser nutrida por individuos de su entorno con la misma característica – otras mujeres, hombres homosexuales. Esto hará que empiece a ejercer la función de sentimiento (su otro auxiliar) como su verdadero “tipo”. Cuando esto sucede, el camino hacia el verdadero self, al verdadero “tipo” (la función natural) es más sinuoso. A la larga, sin embargo, tal vez al cabo de 10 años más, hallará que el desarrollo y uso de tanta “función de sentimiento” no tiene suficiente sentido o atractivo para ella. En este momento, nuevamente mirará en su interior para conocerse más, y observará el exterior para buscar modelos de vida que hagan uso de la intuición y la introversión. El tiempo que le lleve encontrar su verdadero “tipo” depende de cuántas mujeres intuitivas e introvertidas psicológicamente equilibradas y que hayan desarrollado su “tipo” a pleno hay a su alrededor. Algunas mujeres encuentran su camino buscando y utilizando modelos de vida masculinos para el tipo introvertido intuitivo, pero en última instancia, un modelo de vida del mismo sexo es más útil para validar y afeminar el tipo.

En todos estos casos de desvío de tipos, el individuo es vulnerable a la depresión. Es más, puede afirmarse que la depresión es provocada por una factor psicológico: la pena del self ante la ausencia de oportunidades de desarrollar y utilizar sus dones naturales porque el individuo ha abandonado su verdadero “tipo”, y con él, sus talentos. Como el uso del verdadero “tipo” tiende a evocar una experiencia de felicidad, satisfacción y placer que se conoce como “fluir”, también puede argüirse que el self sufre ante la pérdida de felicidad.

Gracias a las observaciones más recientes sobre las bases neuroquímicas de nuestro talento natural, también puede afirmarse que la depresión sufrida por los individuos que desvían su “tipo”, una experiencia que implica el sufrir de una baja o disminución de energía expresiva, está provocada por la exigencia crónica de metabolizar una cantidad de energía mayor a la normal para usar una función no preferida. Es notable cómo esta idea es novedosa e importante para todos aquéllos interesados en los aspectos fisiológicos de la salud mental. Este hecho de la fisiología cerebral prueba que Jung tenía razón, y que a la larga el costo del desvío de tipos es profundo y que no hay nada que lo compense. Sólo si regresamos a nuestro verdadero “tipo” podremos resolver el problema.

PREGUNTA 2 - Siendo que la depresión se diagnostica y se vive a lo largo de un continuo (leve, moderado o severo), ¿existen rasgos innatos que predispongan a la depresión o a la depresión severa (por ejemplo, como se ha demostrado que la personalidad del Tipo A predispone al individuo a tener problemas cardíacos)?

Si revisamos las historias personales, por un lado, y los casos de estudio por otro, notaremos que ambos están en lo cierto. A lo largo del tiempo, el desvío de tipos, es decir, el desarrollo e identificación con una persona que hace uso de múltiples aptitudes que utilizan las funciones no preferidas del individuo con más intensidad que su talento natural o “tipo”, tiene un costo tal que el individuo que ha desviado su tipo durante algunos meses registra menos señales de cansancio que aquél que lo ha hecho durante años o décadas. Aquéllos que han desviado su “tipo” durante años por lo general registran experiencias acordes con una depresión entre leve y moderada. Además, el nivel de extraversión o introversión modela la elección de la persona. Un extravertido habrá de elegir una persona que incluya tareas o situaciones altamente extravertidas, mientras que, ante la presión de adaptarse, un introvertido habrá de preferir la opción que le evite tener que extravertido. En relación con estas observaciones, las entrevistas con pacientes han indicado que los muy extravertidos que se adaptan según su necesidad de estímulo y que eligen una persona acorde con su necesidad de aceptación y recompensa, bien pueden ser menos conscientes del costo del desvío en términos de energía, dado que el efecto vigorizador de la estimulación enmascara el impacto agotador de la desviación. De hecho, muchos individuos altamente extravertidos evaluados con el BTSA, que en apariencia han estado desviando su “tipo” durante dos o más décadas, se manifestaron conformes y plenos. Solamente después de minuciosas entrevistas de seguimiento se percatan estos individuos del “estrés” o “falta de sentido” de su vida. Es este estrés el que en varios meses o años más hará que el individuo se derrumbe, provocando abatimiento o “la crisis de los cuarenta”.

Este tipo de depresión progresiva que se acumula con el correr del tiempo parece tener una relación más estrecha con la extraversión que con la introversión, y con las funciones de sentimiento, sensación y pensamiento más que con la intuición.

En contraposición con la depresión progresiva de leve a mediana gravedad registrada por extravertidos que han desviado su “tipo”, está el patrón de depresión severa con tendencias suicidas que sufren algunos introvertidos, especialmente los que tienen predominancia de la intuición o el sentimiento. Las entrevistas con estos individuos y sus perfiles sugieren que tanto la fuente y el curso de su depresión son bastante distintos. Mientras que ambas clases de depresión pueden relacionarse con vivir y sobrevivir en un entorno que es hostil al “tipo” del individuo, este patrón tan grave parece estar muy vinculado con un nivel innato de introversión, el cual a través de una serie de disparadores, combina el repliegue de conservación con una frecuencia disfuncional comparable al abuso de confrontación o evasión por parte de la personalidad del Tipo A.

En términos más específicos, nuestro trabajo y el de Andrews y Justice, citado anteriormente, señala que la depresión severa está estrechamente relacionada con dos factores o procesos. El primero es una baja autoestima crónica, que puede estar enraizada en el nivel de introversión o función predominante del individuo. El segundo es el uso habitual de la ISG (Globalización interna estable), que tiene su raíz en el nivel de introversión del individuo.

Abundan las teorías sobre las causas que subyacen la baja autoestima crónica. Sin duda las causas son variadas. El haber sido un “hijo no deseado” o el que los padres hayan querido tener un hijo del sexo opuesto; haber sufrido de abusos sexuales en forma regular; haber crecido en un hogar disfuncional (con integrantes alcohólicos, drogadictos o codependientes), son, para muchos, causantes de la baja autoestima. Una experiencia menos reconocida es un nivel natural de introversión o extraversión o un talento natural que no es modelado, validado o recompensado por el entorno.

En Estados Unidos, una sociedad altamente extravertida, los introvertidos se sienten como inadaptados[2] - a no ser que se identifiquen y se desempeñen dentro de un grupo de introvertidos, en cuyo caso tal vez sean percibidos como una comunidad de inadaptados. No importa que sean programadores de Apple o IBM, psiquiatras de la Asociación Médica Estadounidense (AMA) o químicos investigadores de los laboratorios DuPont: siempre serán vistos por sí mismos y por otros como inadaptados. Esta experiencia, que se extiende durante toda la vida, genera una base de datos vivencial de “fracasos originados por una extraversión insuficiente”, es decir, por no disfrutar del ruido y las multitudes (y por tanto los juegos en la infancia), por no ser suficientemente sociable como para atraer a alguien del sexo opuesto, o por no ser competitivo o agresivo para vender un producto, una idea o la propia imagen. Por eso, en una sociedad altamente extravertida, cuando el introvertido dice “No soy capaz de hacer las cosas que mi entorno hace y recompensa…” su generalización se funda en lo que él verdaderamente siente que le pasa en la vida.

En forma similar, en Estados Unidos, una preferencia natural por la intuición o el sentimiento puede aumentar la probabilidad de que el individuo se sienta incompetente. Muchos alumnos intuitivos tienen dificultades para concentrarse en una clase lenta y bucólica, y tienen problemas de ortografía, lectura y aritmética debido a la dislexia. Hasta hace poco, las funciones más valoradas y recompensadas por padres, docentes y empleadores eran las de pensamiento y sensación, en desmedro de la intuición y el sentimiento, en particular si el individuo en cuestión era un varón. Por eso, en Estados Unidos y otros países con culturas occidentales, aquéllos que buscan el reconocimiento o empleos bien pagos para poder mantener a su familia y enviar a sus hijos a la escuela se han adaptado en la forma ya descripta. Han abandonado su verdadero “tipo” a favor de un “tipo” desviado que les permita mantenerse a sí mismos y a su familia.

No todos los intuitivos naturales desvían su tipo. Algunos, en particular aquéllos que en su infancia han tenido el padre o la madre, o un modelo de vida con predominancia de la intuición o el sentimiento logran seguir fieles a su tendencia natural y la desarrollan y utilizan. En general, sin embargo, dado el contexto social y cultural censurador, estos individuos tienen que vivir en la zozobra económica. Las excepciones se dan cuando han nacido en el seno de una familia pudiente, o cuando reciben una herencia en su juventud, o se casan con alguien que pueda y desee apoyarlos económicamente. La experiencia de un individuo introvertido con predominancia de la intuición y el sentimiento puede ejemplificarse con la siguiente frase: “Soy artista. Miren estas fotografías de mis cuadros y esculturas. Pero no tengo mucho tiempo para dedicar al arte. Siempre estoy ocupado con un oficio “para ganarme el pan”, que es la carpintería. Así es como pago las cuentas.”

Por esto muchos intuitivos tienen una historia personal que muestra que son inadecuados, y que nunca habrá esperanzas de corregir esta situación para poder competir con éxito y prosperar. Así ellos también arman su propia historia personal de negatividad basada en los hechos, la cual construye una imagen de sí mismos negativa más que positiva.

Esta auto-evaluación negativa es aun más dañina cuando es adoptada por un introvertido cuyo enfoque interno natural transforma la Globalización Interna Estable en algo habitual que se activa cuando el individuo está inmerso en un entorno de resistencia y rechazo. Esto es lo que, según Justice, dispara el repliegue de conservación una y otra vez. Es el caso de los deprimidos que están inmersos en la pasividad y no hablan en forma expresiva porque literalmente han cerrado su sistema casi por completo, en su esfuerzo por sobrevivir manteniéndose en un estado parecido a la hibernación, a la espera de que desaparezca la hostilidad del entorno.

RESUMEN

La anterior presentación e integración de observaciones y teorías al respecto de la depresión sugiere que:

1. los Intuitivos Introvertidos son los más propensos a sufrir durante toda su vida de depresión en su manifestación grave;
2. otros introvertidos corren el riesgo de sufrir de depresión grave en forma periódica;
3. los Extravertidos con talentos naturales no reconocidos en su cultura son más propensos a una depresión progresiva vinculada con el desvío de su “tipo” (es decir, la adaptación alejándose del “tipo”, o identificación con la persona); y
4. existen pruebas de que los Intuitivos Introvertidos con competencias muy desarrolladas en la función de Pensamiento e Intuición son los más propensos a los trastornos maníaco depresivos. En estas situaciones, la oscilación bipolar se da entre la fidelidad al “tipo” (extremo maníaco) y la identificación con la persona de pensamiento (extremo depresivo). Si esta teoría resulta correcta, podría sugerir enfoques naturales y no invasivos para el tratamiento de este trastorno.
A continuación se ha incluido una tabla sobre el Continuo depresivo que resume lo anteriormente observado:

EL CONTINUO DEPRESIVO
-NIVEL DE DEPRESIÓN-
  LEVE MODERADO GRAVE
Típicos factores descriptivos Disminución de la energía, el entusiasmo y la alegría Igual que en la depresión leve más: más horas de sueño y menos contacto con el exterior Falta de alegría y entusiasmo. Muchas más horas de sueño. Sentimiento de desesperanza y tendencias suicidas
Relación psicológica con el entorno Desvíode tipos: adopción reciente de un auxiliar como “tipo” desviado o falso Desvíode tipos: adopción y permanencia con un auxiliar como “tipo” desviado (durante una o dos décadas) Por lo general hay fidelidad el “tipo”, pero el individuo es víctima de un rechazo o menoscabo continuo dentro de su entorno personal y profesional
Situaciones típicas En ocasiones, un cambio en la circunstancia de vida del individuo con un nuevo entorno que valore su “tipo” lo conducirá a regresar a él en un espacio de entre uno y tres años. En estos casos la plenitud vital regresa rápidamente.

Lo más frecuente es que la presión continua del entorno obligue al individuo a persistir en su adaptación alejándose de su “tipo”, lo que tiene un costo cada vez mayor y a su vez conduce a un nivel más profundo, es decir, moderado, de depresión.

(ver columna siguiente)
Suele sufrir una “crisis de los cuarenta”, en la cual se registran síntomas emocionales más intensos acompañados de trastornos en la salud física y mental y tal vez un incidente de internación o período no productivo en donde “desertan”, si se quiere, de la vida social. La crisis llega a su fin cuando el individuo redescubre, en forma directa o indirecta, su talento natural, y actúa para ejercerlo desarrollándolo y usándolo con regularidad. Como el individuo es fiel a su “tipo”, la actividad reducida no se debe tanto al agotamiento sino a la activación reiterada del repliegue de conservación por parte de la ISG.

Parece que la ISG se aprende cuando los padres, etc., la modelan. También parece ser un patrón de conducta/reacción interna que se da más entre los introvertidos, dado que ellos tienen mayor tendencia a la introyección. También es muy común entre aquéllos cuyos dones naturales son menoscabados por la cultura de su entorno. Por esto, en la sociedad occidental de hoy día este tipo de depresión se manifiesta entre los que tienen predominancia de la intuición y el sentimiento.

En otras palabras, en Estados Unidos, los introvertidos natos, en su mayoría, sienten que son y siempre serán inadaptados.

IMPLICANCIAS PARA AYUDAR A SUPERAR LA DEPRESIÓN

If the above model is even partially accurate, then the following ideas are worthy of consideration as non-invasive, potentiating interventions when assisting a person with depression.

Si el modelo anterior es por lo menos parcialmente exacto, entonces las siguientes ideas merecen consideración para intervenciones no invasivas y potenciadoras al momento de ayudar a un individuo a superar su depresión.

  • Para aquéllos que sufren de depresión entre leve y moderada, o que son víctimas de una “crisis de los cuarenta”, debería aplicarse una estrategia que:
  • Determine si estos individuos han estado desviando su “tipo” Identifique su verdadero “tipo” (es decir, su función dominante natural, su función inferior natural, y su nivel natural de extraversión o introversión).
  • Presente la información al paciente en una forma muy valorizadora y afirmante que le facilite la tarea de retornar a su “tipo”.
Es interesante notar que a pesar de que muchas pruebas (como el MBTI) y modalidades de terapia buscan lograr esto, terminan confirmando, equivocadamente, que el “tipo” falso es el “tipo” natural del paciente. En esta situación, terapeutas tales como Arlene Taylor, Ph.D. y psiquiatras tales como el Dr. Robert Henry, han descubierto que el perfil de BTSA (desarrollado específicamente para identificar y explicar el desvío de tipos), es una herramienta sumamente poderosa. Taylor ha comentado que el BTSA “ahorra los primeros seis meses de terapia”. Mis propias observaciones indican que este perfil ayuda al individuo a recordar, valorar y hacerse seguidor de su verdadero “tipo”, lo que hace que éste resurja como un ser humano entusiasta y vivaz que brinda su aporte a la sociedad. En muchos casos, los individuos recuerdan y retornan a su “tipo” casi de inmediato. En otros, el proceso es más extenso, y a veces lleva entre seis meses y un año reencontrar y reevaluar el “tipo”, a medida que las nuevas experiencias permiten al individuo monitorear sus propios sentimientos y reacciones ante determinados acontecimientos/tareas, y a medida que regresan los recuerdos de la infancia que revelan los verdaderos dones.

Es importante notar cómo esta clase de intervención, aunque esté facilitada por el BTSA y un terapeuta profesional, es controlada por el mismo individuo o paciente. Con la ayuda del modelo y la regla empírica que sirve para observar sus propias reacciones a diversas experiencias, el individuo decidirá cuáles son sus verdaderos dones.

Para aquéllos que sufren de depresión grave, hay que ayudarlos a valorar su “tipo” aplicando una estrategia que:
  • Determine si estos individuos han estado desviando su “tipo”
  • Identifique su verdadero “tipo” (es decir, su función dominante natural, su función inferior natural, y su nivel natural de Extraversión o Introversión).
  • Presente la información al paciente en una forma muy valorizadora y afirmante que le facilite la tarea de retornar a su “tipo”.
  • Enseñe cómo interrumpir (prevenir) la ISG y por tanto el repliegue de conservación (para información detallada sobre cómo lograr esto, véase Superando la depresión, de Katherine Benziger).
  • Ayude al individuo a superar (no reprimir) la ira que se origina en los días, semanas y meses subsiguientes, mediante técnicas terapéuticas adecuadas.
En la estrategia anterior, el BTSA ha demostrado ser una herramienta muy útil para contrarrestar la infinidad de feedback negativo o menoscabo que ha sufrido el individuo deprimido simplemente por ser introvertido y/o por tener un talento natural que su entorno no valora o que percibe como inadecuado para su sexo. Asimismo, las técnicas sencillas y directas para interrumpir el hábito de ISG pueden enseñarse con facilidad con el apoyo de un terapeuta.

Como tales, las implicancias son que la depresión bien puede ser algo que cada vez más personas puedan superar y dejar atrás, con la ayuda de un mayor conocimiento de sí, en particular en relación con el “tipo”. Esto es algo que ofrece el BTSA, junto con el apoyo y la orientación de un profesional bien informado. Aún se desconoce el grado de eficacia de estas estrategias, o si al fin y al cabo ayudarán a curar la depresión sin tener que recurrir a medicamentos poderosos.

Sin embargo, sin duda vale la pena llevar a cabo estudios en esta área, dado su potencial y lo significativo de los beneficios.

Apéndice:

El self verdadero, el self desviado y el “tipo”

El siglo veinte ha sido una época de introspección para la humanidad. Jung y muchos otros psicólogos y psiquiatras de renombre desarrollaron una terminología especial para expresar cuando un individuo vivía o actuaba según su naturaleza interna, o en contra de ella. Es interesante notar cómo estos profesionales, que trabajaron separadamente, coincidieron en sus observaciones de que los seres humanos tienen una NATURALEZA INTERNA que: 1) los conduce a la prosperidad y a la plenitud cuando es reconocida y afirmada, y 2) los conduce a la enfermedad física y psíquica cuando es desacreditada o mancillada.

Al comparar el trabajo de estos especialistas, puede apreciarse que mientras que la mayoría de estos profesionales mantuvieron un enfoque a grandes rasgos del SELF, el Dr. Carl Gustav Jung optó por restringir su estudio a un solo aspecto del SELF, que él identificó como TIPO. Es este enfoque más limitado el que caracteriza a Jung hoy en día, dado que es el que ha permitido confirmar sus observaciones en el campo de la neurología y la fisiología.

Asimismo, como la fisiología brinda nociones sobre los secretos del sistema inmunitario del ser humano, se ha hecho cada vez más claro que el trabajo cardinal de Jung sobre el “tipo” no es más que un aspecto de un principio más amplio: la idea de que el bienestar y la longevidad están vinculados y asociados con el reconocimiento del self; mientras que la enfermedad y el envejecimiento están ligados y asociados con el menoscabo, la negación o la destrucción del self.


Psicólogo/psiquiatra Designación referente a la postura verdadera Designación referente a la postura falsa
Jung El ser fiel al “tipo”
Individuación del self
Desvío del “tipo”
Bolen El self auténtico El self no auténtico; persona
Brandewn El self auténtico El pseudo-self
Ferrucci El self El self degradado
Horney El self El self obstruido
James & Jongeword El self integrado El self no integrado
Maslow Realización del self El self que satisface otras necesidades
Missildine Vivir acorde al propio self Neurótico
Riso Vivir acorde al propio self El self desintegrado
Whitefield El self real El self falso; el self codependiente

[1] Con el fin de relacionar el pensamiento y las ideas del Dr. Carl G. Jung con el de otros estudiosos no jungianos, el término “ser” se usará con su significado no jungiano. Esto significa que denotará los elementos no negociables del individuo y su personalidad, tales como el sexo, la raza, la altura y su “tipo”. Aquí “tipo” se interpretará como un elemento o componente del “ser”. Para más información sobre este tema, véase la tabla del apéndice que identifica la terminología utilizada por Jung y otros para identificar y explorar el “cómo” del desvío.

[2] Para mayor información sobre cómo es la experiencia de vida de los introvertidos en los Estados Unidos, véase The Highly Sensitive Person: How to Thrive When the World Overwhelms You (“El individuo altamente sensible: cómo prosperar cuando el mundo nos supera”), de Elaine N. Aron. Publicado por Birch Lane Press en 1996.

© 1995, 1998 Katherine Benziger, KBA Publishing.
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